El adoctrinamiento de los alumnos a la Antroposofía en las escuelas Steiner-Waldorf

El adoctrinamiento de los alumnos a la Antroposofía en las escuelas Steiner-Waldorf.

Junio del 2011, por Grégoire Perra, UNADFI







































































































INDICE:

Introducción

Un adoctrinamiento insidioso
1. Antroposofía escondida en las asignaturas impartidas
2. Un adoctrinamiento sutil de los estudiantes en todas las materias que se imparten
3. Una sacralización de algunos referentes culturales
4. Rituales antroposóficos que no dicen su nombre
5. Algunos efectos causados por el ambiente artístico-mítico-religioso de las escuelas Steiner-Waldorf
Un sistema cerrado sobre sí mismo
1. Una adhesión forzosa de los estudiantes a puntos de referencia, prácticas y lenguajes diferentes
2. Una disimulación hacia las instituciones
3. Una proximidad cuestionable entre estudiantes y profesores
4. Una confusión de roles
El “movimiento antroposófico” y sus instituciones
1. Las instituciones antroposóficas
2. La Escuela de Ciencia del Espíritu y la red tentacular de sus Secciones Profesionales
IV. Escuelas Steiner-Waldorf y Antroposofía: un sistema que perdura
1.Paradoja de una pedagogía emancipadora y de un adoctrinamiento
2. La antroposofía, un sistema protegido por el respeto a la tradición, el encierro intelectual y el lenguaje ambiguo
3. El adoctrinamiento de los padres
4. El adoctrinamiento de los profesores
5. El compromiso progresivo fuera de la educación

Conclusión












































































Introducción

La antroposofía es la doctrina de Rudolf Steiner (1861-1925), filósofo, teósofo, místico y maestro de principios del siglo XX, originario de Austro-Hungría. La Sociedad Antroposófica, una asociación que se da por misión propagar su doctrina esotérica es el resultado de una división que se produjo en 1913 dentro de la Sociedad Teosófica. La doctrina de Rudolf Steiner incluye una vasta enseñanza de orden gnóstico que comprende elementos tan diversos como la reencarnación y el karma, la naturaleza solar de Cristo, los diversos cuerpos sutiles del Hombre, etc. Pero esta doctrina no es solo un conjunto teórico. Rudolf Steiner también propuso las bases para nuevas actividades, algunas de las cuales han conocido un éxito global: entre estos, podemos mencionar los productos cosméticos de la firma Weleda, la agricultura biodinámica y la pedagogía Steiner-Waldorf.

En la página web de la Federación de Escuelas Steiner-Waldorf, o durante un día de puertas abiertas de cualquiera de estas escuelas, nadie le informará abiertamente sobre los vínculos entre la pedagogía Steiner-Waldorf y la doctrina antroposófica. Hablarán de una pedagogía que sitúa el desarrollo del individuo en el centro de sus preocupaciones, teniendo en cuenta la singularidad de este último a través de una concepción de la entidad humana. Como mucho, presentarán a Rudolf Steiner como profesor y filósofo del siglo pasado, mientras que las escuelas Steiner-Waldorf serán principalmente descritas como instituciones innovadoras, al igual que las escuelas Freinet o Montessorri. La antroposofía no será reportada como una doctrina esotérica que constituye la base teórica de esta pedagogía, ni especialmente los vínculos humanos, incluso institucionales, que de hecho combinan las estructuras Steiner-Waldorf y la Sociedad Antroposófica.

Y, sin embargo, estos vínculos entre las escuelas Steiner-Waldorf y el trabajo de Rudolf Steiner, así como con la institución que la promueve, son muy reales. Puedo dar fe de esto de varias maneras: como exalumno que ha pasado la mayor parte de su educación en estas escuelas, ex profesor de estas escuelas habiendo completado su « formación pedagógica » en el Instituto Rudolf Steiner de Chatou (un especie de centro de formación a la docencia de las escuelas Steiner-Waldorf en Francia), y ex miembro de la Sociedad Antroposófica habiendo colaborado, durante años, estrechamente con su Comité Directivo. De 1979 a 1989 fui alumno de las escuelas Steiner-Waldorf de Verrières-le-Buisson y Chatou, en las afueras de París. Tenía nueve años cuando mis padres, decepcionados por la Educación Nacional, me inscribieron en esta escuela. Al final de mi escolaridad, durante mis años de liceo (estudios secundarios, generalmente entre los 15 y 18 años), asistí dentro de mi escuela a algunas conferencias tratando de concepciones antroposóficas. Por eso, de 1990 a 1995, joven estudiante, quise asistir asiduamente a conferencias de la Sociedad Antroposófica en París, de la cual fui miembro de 1995 a 2009. Entre 1992 y 2004, también fui, con algunas interrupciones, profesor en las dos escuelas Steiner-Waldorf de las afueras de París. Durante este mismo período, y hasta mi renuncia en 2009, trabajé en estrecha colaboración con el presidente de la Sociedad Antroposófica en Francia, en particular sobre la cuestión de los jóvenes, para los cuales fui encargado de imaginar una « formación antroposófica ». Era cuestión, en la elaboración de esta futura formación, dirigirse principalmente a los exalumnos Steiner-Waldorf que « llevan en su karma descubrir la Antroposofía”, en palabras de Bodo von Plato, miembro del Comité Directivo de la Sociedad Antroposófica Universal, con quien colaboré en este proyecto. Fui entonces un miembro importante de esta Sociedad Antroposófica, dando conferencias, animando grupos de trabajo y escribiendo artículos en las diferentes revistas, habiendo escrito un libro publicado en una de sus editoriales. Tenía a veces incluso el « privilegio » de conocer a uno de los miembros del comité directivo de la Sociedad Antroposófica Universal, con sede cerca de Basilea en Suiza. Dentro de la Sociedad Antroposófica, fui miembro de la Escuela de Ciencias del Espíritu, es decir, de la categoría especial de antropósofos que tienen acceso a las verdades esotéricas superiores las cuales no se pueden comunicar, ni siquiera a los simples miembros de la Sociedad Antroposófica. Participaba a las Lecciones Esotéricas, es decir, el culto secreto de esta Escuela de Ciencia del Espíritu. Este culto tenía justamente lugar dentro de las instalaciones de la escuela Steiner de Verrières-le-Buisson.

Hoy, mirando hacia atrás, tengo claro que lo que me llevó a convertirme en un miembro activo y eminente de esta organización a carácter sectario encuentra su origen en mi escolarización en una escuela Steiner-Waldorf a partir de los 9 años, el resto de mi trayectoria fue sólo la continuación lógica de los efectos del adoctrinamiento que padecí allí.




































Un adoctrinamiento insidioso

Antroposofía escondida en las asignaturas impartidas

Basándome en mi experiencia como exalumno, profesor en estas escuelas y ex antropósofo, me gustaría intentar aquí describir la sutileza del adoctrinamiento que padecen los estudiantes en las escuelas Steiner-Waldorf. De hecho, su particularidad es su forma no identificable; quiero decir con eso que las diferentes ideas de Rudolf Steiner se enseñan a los alumnos, pero sin mencionar ni sus orígenes ni su naturaleza particular. Los profesores las asocian con las asignaturas enseñadas como si fueran hechos objetivos y no una visión muy orientada de la realidad. Por eso los alumnos podrán tener la sensación de haber sido completamente libres en su pensamiento. A lo sumo, notarán ciertas prácticas específicas (extrañas para algunos), pero que pueden elegir ignorar. El hecho es que estas ideas y prácticas han constituido su universo psíquico, cultural e intelectual durante muchos años, impregnándose como una marca inconsciente que los acompañará toda la vida y a las cuales serán susceptibles de volver en diferentes ocasiones.

La invisibilidad de este proceso de adoctrinamiento se debe ante todo al desconocimiento de la gente acerca de la Antroposofía. De hecho, esta es muy compleja. A diferencia de lo que podamos creer, solo comprende una pequeña parte de lo que podríamos llamar una doctrina esotérica (la enseñanza de la naturaleza cósmica de Cristo, de la reencarnación, de la evolución cósmica de la Tierra en varias encarnaciones sucesivas, de jerarquías espirituales, etc.). Esta es cultivada por antropósofos, a menudo miembros de la Sociedad Antroposófica (pero no siempre). Sin embargo, la mayor parte de la doctrina antroposófica no consiste de ninguna manera en estas ideas esotéricas,
sino en interpretaciones relativas a todos los campos del conocimiento y las artes. Así, existen múltiples interpretaciones antroposóficas de la zoología, botánica, pedagogía, física, historia, geografía, literatura, filosofía, dietética, matemáticas, etc. En el arte existe prácticas antroposóficas específicas a la pintura, la arquitectura, música, danza, teatro, etc. Rudolf Steiner se pronunció en efecto sobre todas estas áreas. Cuando un profesor de una escuela Steiner-Waldorf enseña, no tiene ninguna necesidad de hacer alusiones a la « enseñanza esotérica » de Rudolf Steiner … y muy a menudo no lo hace. Todo lo que tiene que hacer es enseñar las asignaturas tradicionales, con un leve matiz de la interpretación de Rudolf Steiner o sus discípulos. Como los inspectores de la Educación Nacional (ministerio de educación francés) no conocen esas interpretaciones que son asunto de especialistas antropósofos, se les hace difícil detectarlos. Para hacerme entender, puedo dar algunos ejemplos:

En CM1 (4° de primaria, entre los 9 y 10 años), los alumnos estudian zoología y abordan la fisiología de diferentes animales, como el León, la Vaca y el Águila. A primera vista, esta tarea se presenta como una fenomenología objetiva del comportamiento de estos animales. Al menos eso es lo que verá un inspector que lea los cuadernos de los alumnos. Pero el profesor también aludirá oralmente al hecho de que debemos relacionar el Águila con la cabeza del Hombre, la Vaca con su sistema metabólico (los miembros) y el León con su sistema rítmico (corazón, pulmones). Así mismo, el profesor plantea elementos doctrinales fundamentales de Rudolf Steiner, a saber, que el hombre es un ser tripartito que posee en él en estado latente los diferentes reinos animales.

Otro ejemplo: en las clases para los pequeños, el maestro cuenta a los niños un gran número de cuentos o mitos. A primera vista, esto se enmarca en una enseñanza tradicional de la literatura y la mitología. Excepto que los profesores Steiner-Waldorf lo hacen deslizando interpretaciones antroposóficas… Nos daríamos cuenta notando sus discretas alusiones al contenido de libros como Mitos y leyendas y sus verdades ocultas o La sabiduría oculta de los cuentos de Grimm. La mayoría de estas obras no fueron hasta hace poco traducidas al francés (los docentes teniendo acceso a esos a través de su cultura alemana), y los inspectores de la Educación Nacional no podían por lo tanto referirse a esos para identificar los elementos doctrinales de los cuales provienen y que encontramos en la forma en que los profesores Steiner-Waldorf cuentan los cuentos y mitos a los niños.

Un último ejemplo. En la 11° y la 12° clase (4° de ESO y 1° de Bachillerato), los alumnos de las escuela Steiner-Waldorf estudian dos obras de la literatura universal: la novela de Parzival y el Fausto de Goethe. Un inspector que abriera los cuadernos de los estudiantes no encontraría nada más que un estudio a primera vista, escena por escena, o capítulo por capítulo, de las dos obras en cuestión, con diversas hipótesis de interpretación. Pero si miramos de cerca estas interpretaciones conociendo la Antroposofía, veremos que se encuentran todos los elementos de la doctrina de Rudolf Steiner. Por ejemplo, el estudio del carácter de Mefistófeles llegará siempre a la conclusión de que éste tiene un carácter bipolar. Se convierte así en representante de las « Fuerzas del Mal » que, según Steiner, se dividen en fuerzas luciferinas y fuerzas ahrimanianas. El estudio aparentemente inocente de una obra se convierte así en la oportunidad para un adoctrinamiento difícil de detectar. De hecho, no será hecha ninguna mención de Rudolf Steiner por el docente. Se contentarán con sacar (artificialmente) estas interpretaciones de la obra estudiada, para luego presentarlas como verdades universales y atemporales (ya que se encuentran en otras obras en otras épocas, como lo mostrará después el maestro). Lo mismo ocurre con la interpretación de los capítulos de la novela de Perceval. Cada vez, son ideas de Rudolf Steiner que son presentadas, pero sin mencionar su origen. ¡Este sutil proceso se desarrolla en todas las asignaturas desde el jardín de infancia! Para darnos cuenta, basta con leer el Plan Pedagógico o Consejos, y conectar lo dicho con la enseñanza esotérica de Rudolf Steiner.

El carácter disimulado de estas ideas antroposóficas – bajo la forma de interpretaciones presentes en todas las asignaturas enseñadas – hace particularmente difícil para los estudiantes tomar conciencia de eso. ¿Cómo tomar conciencia de ideas que, en su primera forma, se mezclan con la enseñanza tradicional, como una especia en una receta, y que no vienen a primera vista contradecirlo, pero prolongarlo? Creo que los que padecen de un adoctrinamiento al creacionismo tiene mejor suerte de alguna manera. Será posible para ellos, en un momento u otro, ver sus ideas chocar con los datos objetivos de la ciencia actual. Esto rara vez es posible con las interpretaciones antroposóficas, que saben más o menos cómo moldearse con los datos científicos modernos. De hecho, las interpretaciones de las ciencias se actualizan constantemente por los antropósofos, quienes luego las comunican a los profesores de estas escuelas.

Se puede imaginar el impacto de tal método, utilizado sistemáticamente, en la formación intelectual de los niños.

Los alumnos viven entonces con ideas antroposóficas mezcladas con datos objetivos de las asignaturas que estudian. Y como vuelven sin cesar bajo diferentes formas, terminan considerándolas como verdades objetivas, sin conocer su fuente. Solo si decidimos convertirnos en antropósofos nos encontraremos estas ideas de forma consciente identificando su origen. Pero entonces, ya no será cuestión de denunciarlas, pero por lo contrario de comulgar con ellas y propagarlas, ya que nos habremos convertido en discípulos del Maestro.


2. Un adoctrinamiento sutil de los estudiantes en todas las materias que se imparten.

Los profesores antropósofos de estas escuelas siempre transmiten de esta manera sus ideas a los alumnos de forma que es difícilmente identificable. Casi nunca son presentadas como las de Rudolf Steiner, pero como interpretaciones de obras pertenecientes al patrimonio cultural. A primera vista, no existe una botánica específica a las escuelas Steiner-Waldorf, sino escritos de Steiner sobre los escritos botánicos de Goethe, que pueden inyectar en una enseñanza tradicional de ciencias naturales. Tampoco existe, a primera vista, una historia mundial específica de las escuelas Steiner-Waldorf, pero comentarios de Rudolf Steiner sobre las diferentes civilizaciones. Es lo mismo para todas las asignaturas y disciplinas, incluidos los cursos artísticos. Pero sólo uno que conoce a la perfección la amplía literatura antroposófica puede detectar esta práctica. Hacerlo es aún más complejo ya que la mayoría de las obras de Steiner no fueron hasta ahora traducidas al francés y pasaba por una tradición oral proveniente de Alemania. Por eso el carácter doctrinario de esta enseñanza pudo escapar, como lo ha hecho hasta hoy, de los inspectores de la Educación Nacional. En cierto modo, se podría decir que tiene un carácter subliminal.

Cuando seguí la formación pedagógica Steiner-Waldorf, impartida en particular en el Instituto de Chatou, pude constatar que esta práctica está realmente organizada. En efecto, ya en ese momento, me había sorprendido la brecha entre el discurso de nuestros docentes declarando constantemente que el maestro debe ser creativo y nunca aplicar soluciones hechas, y una formación pedagógica que consistía en enseñarnos métodos de hace varias décadas, que siguen siendo los mismos desde la fundación de la primera escuela en 1919. De hecho, después de haber seguido esta formación durante dos años, puedo decir que esto es esencialmente una enseñanza doctrinal y no una formación para adquirir prácticas pedagógicas. Nos enseñaban cómo inculcar, en cada etapa de desarrollo del niño, ciertas ideas y concepciones antroposóficas asociándolas subrepticiamente con la enseñanza tradicional (aunque claro que no se decía de esa manera), y a ver cómo, en cada una de las disciplinas enseñadas, podemos detectar algunas ideas de Rudolf Steiner.

Por ejemplo, el formador especialista en la enseñanza de la Historia nos enseñaba a identificar en el curso de los acontecimientos históricos las polaridades Lucifero-Ahrimanianas y a enseñar esta asignatura a los alumnos desde este ángulo. Así, la Revolución Francesa debería ser enseñada desde el ángulo de la polaridad entre Danton y Robespierre, siendo uno representante de las fuerzas luciferinas (Danton), el otro el de Fuerzas ahrimanianas (Robespierre). O el formador especializado en Química nos enseñaba como describir cada uno de los elementos de la tabla periódica de Mendeléyev como expresiones singulares de principios cósmicos. Así el nitrógeno, o el oxígeno se convertían ante nuestros ojos en entidades cosmológicas dotadas de tipos de « Temperamentos ». Se nos mostraba qué experimentos químicos era posible realizar en laboratorio para demostrar a los estudiantes la existencia de tales temperamentos de los elementos periódicos. Podría multiplicar los ejemplos mostrando cómo nos enseñaban a enseñar a los alumnos elementos específicos de la doctrina de Rudolf Steiner, o más bien a mostrar la realidad desde el ángulo de esta doctrina, sin nombrarla ni señalar a los alumnos cuán sesgada podría ser esta visión. De hecho, la formación pedagógica de los profesores Steiner-Waldorf consiste en enseñar a los alumnos, sin saberlo, ¡a ver el mundo a través de los ojos de Rudolf Steiner!

En ese momento me sorprendió mucho que nadie haya escrito manuales educativos, ya que estos métodos parecían tan antiguos y tan bien establecidos. Pensándolo bien, entiendo hoy que no es posible que tales prácticas estén escritas, porque sería correr el riesgo de revelar el carácter sistemático de estas prácticas de adoctrinamiento. El deseo de mantener vivos estos métodos sin fijarlos por escrito es en realidad sólo una coartada que favorece el encubrimiento. Sin embargo, hay muchos de dichos manuales, pero no se editan ni distribuyen. Recuerdo que a veces los instructores mencionaban alguno de estos trabajos y autorizaban a los profesores en formación más confiables para hacer algunas fotocopias para su uso personal. Pero lo esencial se comunicaba oralmente. Uno de estos libros secretos me fue dado cuando era maestro. Se puede leer desde las primeras páginas: « este documento es el propiedad de la Sección Pedagógica de la Universidad Libre de Ciencia del Espíritu, encomendado al colegio de …, cedido, hasta el final de su actividad docente a …” El carácter secreto de la transmisión de tales obras pone de manifiesto el vínculo inconfesable entre el esoterismo de Rudolf Steiner y la enseñanza impartida en las escuelas Steiner Waldorf. Obviamente, tales documentos no debían hacerse públicos nunca y debían ser devueltos al Goetheanum por sus dueños si dejaban de enseñar.

Estos métodos de inculcar referencias antroposóficas en la enseñanza tradicional de los alumnos, instauradas por el propio Rudolf Steiner en el momento de la fundación de la primera escuela, en Stuttgart, en los años 20, han sido recientemente objeto de una publicación. Poco conocido por los profesores Waldorf, este gran volumen, tupido, de difícil acceso, constituye una especie de base de referencias dogmáticas en el que es posible sacar para casi todos los casos de la vida práctica de una escuela Steiner: repetición de grado, reglamento interno, decisión que debe tomarse sobre zurdos y diestros, métodos de enseñanza de la geografía en una clase en particular, lazos expuestos de la Antroposofía a la pedagogía Steiner, etc.

Se encuentran preguntas-respuestas particularmente significativas, por ejemplo:

– A un profesor que pregunta « ¿Cómo podemos, en la enseñanza de la geología, establecer un vínculo entre la geología y la “Crónica del Akasha”?  » (lo que dice la Antroposofía a propósito de los periodos glaciales), Rudolf Steiner responde: “(…) No debemos tener miedo de hablar con los niños del territorio atlante. No debemos omitir eso. Incluso podemos apoyarnos en el contexto histórico. Pero tendréis que desautorizar la geología habitual. (…) El periodo glacial, es la catástrofe atlante. El periodo glacial antiguo, medio y reciente no es otra cosa que lo que está sucediendo en Europa mientras la Atlántida se sumerge. « (PAGS. 99 y 100)

– A la pregunta de un profesor que pregunta « ¿Cómo poner en paralelo lo que dice la ciencia y el punto de vista de la Ciencia del Espíritu (sobre el periodo glacial)? « , Rudolf Steiner responde: “Podéis trazar un paralelo. Bien podéis poner la era cuaternaria en paralelo con la Atlántida y la era terciaria, en su mayor parte, con lo que describo como época lemuriana, pero sin entrar demasiado en detalles. « (Pág. 101)

– A un profesor que pregunta « ¿Cómo se debe tratar al Hombre en historia natural? ¿Cómo deberíamos comenzar este estudio en cuarto grado?”, Rudolf Steiner responde: « Para el Hombre, encontrarás casi todo esparcido a través de mis ciclos de una manera u otra. (…) Solo hay que adaptarlo a la escuela. (…) Apoyaros por lo tanto, en lo que sabéis por la Antroposofía. « (Pág. 125)

(Consejos. Encuentros con los profesores de la escuela Waldorf de Stuttgart, publicados por la Federación de Escuelas Steiner-Waldorf, octubre de 2005.)

Esta pedagogía consiste, desde el principio, en enseñar la Antroposofía a los alumnos, entrelazándola con la enseñanza tradicional y presentando sus afirmaciones como hechos, no como hipótesis. El hecho de que este trabajo sea publicado todavía hoy por la Federación sin ninguna distancia crítica, ni en las notas ni en el prólogo, es revelador de lo que los pedagogos de estas escuelas no ven motivo por el cual interrogarse. La Antroposofía representa para ellos LA verdad, y siendo esto necesario para el alma humana, debe ser comunicado a los niños desde su más tierna infancia. Hablar de la Atlántida o de Lemuria a los estudiantes es una « Necesidad moral » para un maestro Steiner. Solo necesita tener cuidado de no verse acusado de enseñanza abiertamente asumida de la Antroposofía.


3. Una sacralización de algunos referentes culturales

Ahora me gustaría describir otro aspecto del adoctrinamiento insidioso de los estudiantes. Consiste en producir en la mente de los alumnos una sacralización de algunas referencias culturales, como grabadas en mármol. Son siempre las mismas, en cualquier época y país: el Fausto, el Tratado de Colores y la Metamorfosis de las plantas de Goethe, el Parzival de Wolfram von Eschenbach, el enigma de Kaspar Hauser, las Cartas para una educación estética de la humanidad de Schiller y el retablo de Isenheim. También deberíamos agregar algunas referencias menores como la historia de Gilgamesh, el maniqueísmo (la doctrina de Manes), el mito de la Atlántida, etc. Así es como muchos alumnos Steiner-Waldorf eligen, durante sus estudios universitarios, tratan una u otra de estas obras como sujetos de tesis. Representan para ellos una especie de horizonte cultural insuperable, leitmotiv a los que vuelven sin cesar.

Pero ¿de qué sirve tal sacralización? Hacer sencillamente de estas referencias antroposóficas las de los alumnos, así es fácil atraerlos hacia la Sociedad Antroposófica. Solo basta con proponerles más tarde asistir a una conferencia sobre Goethe, o Kaspar Hauser por ejemplo. Cuando conocemos la Sociedad Antroposófica desde dentro, nos damos cuenta de que se organiza alrededor algunas figuras carismáticas que se hacen pasar por especialistas en estas diferentes referencias culturales. Siempre hay un especialista del Fausto, otro de Parzival, otro del retablo de Isenheim, etc. Y estos puestos son caros. Estos especialistas son en cierto modo los intermediarios entre el mundo cultural normal y el de los antropósofos. Esta hábil estrategia fue instituida por el propio Rudolf Steiner. De hecho, muy a menudo presentó ideas antroposóficas bajo la apariencia de un estudio de determinadas obras. Nombrar Goetheanum la sede de la Sociedad Antroposófica Universal es una ilustración de esto. Los que se interesan en Goethe serán conducidos, a través de los comentarios de Steiner sobre el trabajo científico o poético de este gran autor germánico, a conocer la Antroposofía. El proceso es aún más eficiente con los exalumnos de las escuelas Steiner-Waldorf, a quienes se presentó estas obras como si fueran puntos de referencia absolutos. De hecho, se estudian en algunas edades precisas, como si su estudio constituyera una especie de ritual de iniciación. No haber estudiado el « período del Fausto » puede ser vivido por algunos estudiantes como una tragedia, hasta el punto de que pueden pasar sus vacaciones en una escuela Steiner-Waldorf para llenar este abominable vacío. Estas referencias constituyen una especie de patrimonio cultural común y sagrado de los alumnos Steiner-Waldorf. Obviamente, esto en realidad contribuye a un encierro intelectual, ya que vuelven una y otra vez las mismas obras sobre las que siempre hacemos los mismos comentarios (los de Steiner) desde hace ya un siglo. Durante mis estudios universitarios, había elegido como tema de mi tesis de maestría un estudio de la concepción goetheana de la naturaleza en el Fausto de Goethe, y recuerdo que no fue fácil para mi directora de tesis hacerme aceptar estudiar otro autor. He visto el mismo fenómeno ocurrir con otros compañeros de esta escuela. Uno hizo su tesis de maestría en filosofía sobre la metamorfosis de las plantas de Goethe, el otro su DEA (antiguo diploma universitario francés, hoy equivalente a un segundo año de Master) en Literatura sobre el Parzival de Wolfram von Eschenbach, etc. ¡Salir de este círculo de referencias restringidas y sagradas no es fácil para un alumno Steiner-Waldorf! No es que no le interese nada más que el Fausto o el Perceval, pero ningún trabajo literario o científico se beneficiará a sus ojos del mismo prestigio, que ya no son simples referencias, sino objetos de devoción. En todo el mundo, las escuelas Steiner-Waldorf están moldeando la mente de sus alumnos en torno a un reducido número de referencias culturales que podrían allanar el camino hacia la Antroposofía.


4. Rituales antroposóficos que no dicen su nombre

Otro elemento de la práctica pedagógica de las escuelas Steiner-Waldorf que contribuye a este adoctrinamiento insidioso es la omnipresencia del culto y el elemento religioso. A primera vista, se asemeja a una práctica ritual cristiana tradicional. De hecho, se celebra en estas escuelas casi todas las fiestas cristianas: San Miguel, San Antonio, el Adviento, Navidad, la Epifanía, la Pascua, Pentecostés, San Juan, etc. Y los dirigentes saben, si es necesario, hacer buen uso de esta referencia cristiana … Pero detrás de un ceremonial que es externamente similar a las formas tradicionales, Se trata de hecho de rituales antroposóficos disfrazados o « adaptados » a los niños. En efecto, la doctrina antroposófica contiene, además de numerosas referencias orientales, lo que podemos llamar un « esoterismo cristiano ». El arcángel San Miguel es una entidad cósmica, Cristo una divinidad anteriormente aparentada al Sol y convertida en el Espíritu de la Tierra, etc. Los mismos antropósofos celebran estas fiestas cristianas, pero con rituales secretos antroposóficos. En las escuelas Steiner-Waldorf, los rituales antroposóficos y la enseñanza esotérica asociada con ellos toman forma de rituales aparentemente tradicionales, pero ligeramente modificados para dejar, a la larga, que se destaque una interpretación antroposófica de su contenido.

Por ejemplo, los alumnos celebran cada año, a finales de septiembre, la victoria de Michaël sobre el Dragón, reproduciendo la leyenda de San Jorge liberando una princesa. Ellos llegarán a comprender poco a poco, mediante asociaciones cruzadas que sólo un alumno inmerso en una enseñanza Steiner-Waldorf puede hacer, que el Dragón es una alegoría del materialismo de la era moderna y que Michaël representa la fuerza espiritual capaz de enfrentarlo, liberando el alma humana (la princesa) que iba a ser devorada por el monstruo. De hecho, se trata de una referencia implícita a un elemento clave de la doctrina de Rudolf Steiner, a saber, un combate espiritual que habría tenido lugar en 1879 entre las fuerzas de la oscuridad y las fuerzas de la luz encarnadas por el Arcángel Miguel. Entonces, esta pequeña puesta en escena condensa elementos doctrinales que Steiner expone extensamente en sus obras. Es igual para todas las fiestas llamadas cristianas celebradas en estas escuelas: se trata de una enseñanza esotérica antroposófica presentada de forma alegórica y simbólica durante las ceremonias rituales integradas en la vida escolar.

En estas escuelas, sin embargo, los rituales no se limitan a la celebración de un gran número de fiestas cristianas vinculadas al ritmo anual. También debemos agregar oraciones y meditaciones, así como “ceremonias de paso”. En sus formas y en sus contenidos, estas están aún más específicamente relacionadas con la Antroposofía. De hecho, en diferentes momentos del día, los alumnos recitan “palabras” (diferentes según las edades) que son en realidad textos de meditación escritos por el propio Rudolf Steiner, o sus discípulos. Hay “palabras” para el curso de la mañana, de la tarde, antes de las comidas (una especie de bendición), el comienzo de la semana, comienzo del año, ingreso a la escuela en primer grado, salida de escuela al final de la escolaridad, etc. En cada una de estas ocasiones, estas lecturas o recitaciones en coro dan lugar a pequeñas ceremonias que son parte íntegra de la pedagogía. A menudo sucede que los maestros incluso aconsejen a los padres “palabras” que tendrán que leer a sus hijos en diferentes momentos del día. De vuelta, los profesores nunca dicen explícitamente que estas “palabras” son de Rudolf Steiner. Se trata simplemente de las “palabras”, y tienes que decirlas, porque es la tradición. Notaremos de paso con qué astucia los maestros evitan usar los términos oraciones o mantras con los alumnos. De hecho, no designar estos elementos de una práctica de culto por sus nombres permite evitar ser consciente de ello. Este truco proviene del propio Rudolf Steiner, quien en una entrevista con los primeros profesores de la escuela de Stuttgart dijo:

_ “Para estas palabras, no digáis nunca “oraciones”, decid “palabras de apertura de la escuela”. Evitad que se escuche la palabra « oración » de la boca de un maestro. Y tendréis ya neutralizado en gran medida el prejuicio de que es un asunto antroposófico.”

Por lo tanto, los alumnos se ven obligados a repetir textos que contienen ideas antroposóficas bajo formas simplificadas, pero sin poder identificar su procedencia y sin lealtad abierta al Maestro que las escribió. Sin embargo, estos textos terminan por impregnarse en la mente a fuerza de ser recitado continuamente.

Tomemos, por ejemplo, las palabras de la mañana, que los alumnos de todas las escuelas Steiner recitan en coro con su maestro de 9 ° a 12 ° grado (años de escuela secundaria):

« Miro el mundo,
Donde brillan las estrellas
Brilla el Sol,
Descansan las piedras.
Allí crecen las vivas plantas,
Allí viven los sensibles animales,
Y el Hombre, dotado de alma,
Da refugio al Espíritu.

También miro el alma,
Que vive dentro de mi ser,
El Espíritu de Dios entra,
Luz del sol,
Y luz del alma,
El espacio ahí afuera,
Y mi alma por dentro.

Hacia ti, Espíritu de Dios,
Me doy la vuelta y pido,
Solo fuerzas bendecidas,
Para aprender y trabajar,
Crezcan en mi ser. »

He recitado estas palabras casi todas las mañanas durante cuatro años. Solo fue leyendo la obra de Rudolf Steiner titulada Teosofía que he podido entender que se trata de un resumen de la concepción antroposófica sobre la relación entre el Hombre y el Universo. De hecho, la primera estrofa corresponde a la relación entre los cuatro reinos de la naturaleza (mineral, vegetal, animal y humana) que Steiner relaciona con las cuatro sustancias cósmicas (la física, la etérica, la astral y la espiritual). La segunda estrofa traza un paralelo implícito entre Dios y el Sol, una concepción que Rudolf Steiner expone en La ciencia de lo oculto al afirmar que Cristo es el Espíritu del Sol descendido sobre la Tierra durante el bautismo de Jesús en el Jordán. Finalmente, la última estrofa es una alusión a las fuerzas del Espíritu Santo, una entidad cósmica inconmensurable que Steiner evoca por ejemplo en El Sentido de la vida y en otras obras. También podría tomar el ejemplo de las “palabras” que teníamos que recitar antes de las comidas:

« En la noche de la tierra,
Germinan las plantas,
Por el poder del aire,
Las hierbas brotan,
Y la fuerza del Sol,
Hace madurar las frutas.

Así germina el alma,
En el secreto del corazón,
Así brota el poder del espíritu,
A la luz del mundo,
Así madura la fuerza del hombre,
En el esplendor de Dios. »

Aquí nuevamente, lejos de ser un simple texto poético sobre la naturaleza, esta oración condensa elementos fundamentales de la doctrina sobre las relaciones del alma humana con los diferentes elementos. Por ejemplo, la doctrina de los temperamentos humanos, asociados cada uno a un elemento. O el vínculo entre los componentes del alma humana y los elementos.

Un último ejemplo: cada tarde, nuestro profesor nos hacía recitar las siguientes “palabras”:

« Fuente pura, de la que todo fluye,
Fuente pura, donde todo vuelve,
Fuente pura, que vive en mí,
Hacia ti avanzo y sigo. « 

Años más tarde, descubrí que este poema era en realidad una adaptación de un mantra que Rudolf Steiner daba a sus discípulos en una de sus lecciones esotéricas:

« Yo original, del que venimos,
Yo original, que vive en todo,
Hacia ti, tú el Yo Superior, volvemos. »

Podemos ver con qué habilidad, en una forma aparentemente simple, Rudolf Steiner ha condensado y ocultado de alguna manera su enseñanza esotérica en estas palabras que deben recitar los alumnos de las escuelas Steiner-Waldorf.


5. Algunos efectos causados por el ambiente artístico-mítico-religioso de las escuelas Steiner-Waldorf

Esta práctica ritual omnipresente consiste, en mi opinión, en sumergir a los estudiantes en una especie de atmósfera religiosa permanente que quedará inscrita en su psique como un adicción. Recuerdo haber tenido la sensación, de adolescente, de vivir en una especie de monasterio, puntuado por rituales y “palabras” cotidianas. Ahora, esta atmósfera religiosa constante, asociada con una práctica artística omnipresente, así como a frecuentes relatos de leyendas, cuentos y mitos, genera un verdadero ambiente artístico-mítico-religioso que, en mi opinión, no deja de tener consecuencias y efectos perversos:

• La desactivación, a una edad en la que deberían estar despiertos, de la razón, y luego del pensamiento crítico, a favor de una marcada tendencia a recurrir a las emociones y al imaginario, que, más tarde, puede promover la credulidad y la sumisión a sus impulsos;

• Bloqueos psíquicos ante la realidad, en algunos exalumnos. He observado a menudo, en ellos una capacidad para ocultar y olvidar lo que podía ser molesto, como si nunca hubiera existido. En particular, cuando son reflejo de ciertas realidades relacionadas con el sectarismo en el ámbito antroposófico, todo sucedía de repente como si sus cerebros se negaran abruptamente a integrar los datos perturbadores. He encontrado, por supuesto, esta capacidad de taparse los ojos en un grado aún más pronunciado en antropósofos y profesores. Recuerdo el funcionamiento administrativo catastrófico de una de estas escuelas, gestionada colegialmente: a menudo, las informaciones esenciales no circulaban, las tomas de decisiones urgentes no ocurrían nunca y las tareas indispensables, sencillamente, se olvidaban, como la inscripción de los estudiantes para el examen del bachillerato por ejemplo! Pero docentes y dirigentes dejaban pasar todo, simplemente, mientras que el drama no estalle;

• La necesidad de reproducir las ceremonias en las que se desenvolvió uno durante toda su escolaridad. Se une aquí las prácticas de los Antropósofos, invitados por Rudolf Steiner a celebrar un gran número de festividades, a practicar muchísimos ejercicios de meditación, así como meditar cantidad de mantras. Cuando se convirtió en padre, uno de mis antiguos compañeros de clase solía hacer decir unas diez oraciones a sus hijos cada noche, una tras otra;

• Una especie de inhibición y desvío de la sexualidad en el adolescente. Como profesor en estas escuelas, he escuchado mis colegas decir en varias ocasiones que era importante proporcionar a los adolescentes un « fuerte contenido espiritual » y hacerlos trabajar intensamente, con el fin de desviarlos de las poderosas fuerzas de la sexualidad en la que corren el riesgo de « caer ». Creo que esta inhibición y esta diversión promueven la adherencia a la religiosidad de la escuela, y más tarde a la de los antropósofos.

• Una sobrevaloración del ego y una exaltación exacerbada del imaginario místico. De hecho, los profesores Steiner-Waldorf valoran estas actitudes soñadoras y místicas tanto como sea posible. Como alumno, he podido constatar cómo aquellos que conservaban las actitudes de los niños crédulos el mayor tiempo posible, transportados por historias imaginarias, disfrutaban de la más alta consideración de sus maestros. El alumno soñador estaba como colocado en un verdadero pedestal en comparación con sus otros compañeros. Más tarde, como maestro, escuché muchas veces, en las reuniones educativas, elogiar las cualidades de receptividad de los alumnos más soñadores, ingenuos y entusiastas. Se decía de ellos que habían sabido mantener un alma intacta y pura. Incluso se afirmaba a menudo que, en principio, una buena pedagogía Steiner-Waldorf tenía que ralentizar tanto como fuera posible el proceso de maduración de las facultades intelectuales. Además, los profesores juegan con la adulación y la sobrevaloración de las pseudo capacidades latentes de los alumnos para mantenerlos el mayor tiempo posible en algún tipo de estado “latente”, desconectado de la realidad. Es por eso que el ego de los estudiantes que salen de estas escuelas es tan desarrollado. A primera vista, veremos la expresión de una confianza en sí mismo que podría considerarse como una cualidad. Pero, mirándolo más de cerca, muy a menudo encontraremos que esta colosal seguridad no se basa en nada. Porque muy a menudo, estos alumnos prácticamente ya no han trabajado en la escuela durante años: la celebración de rituales, cantos religiosos y la preparación de les fiestas de trimestre ocupan tanto tiempo en esta pedagogía que el tiempo asignado al trabajo escolar real es literalmente reducido a lo mínimo.

Manteniéndolos en un fuerte ambiente mítico-artístico-religioso y valorando su ego, se acostumbra estos estudiantes a un estado de pereza que los convertirá en inadaptados sociales, sólo logrando salirse de aquello mediante el alarde y la seducción. ¿Qué más normal que el hecho de reproducir lo que uno mismo ha sufrido? Habiendo sido de alguna manera seducidos por sus profesores, estos alumnos se arreglan ellos mismos por la seducción. Es por qué sus resultados en los exámenes de bachillerato son tan lamentables por escrito, pero pueden volverse increíblemente buenos en pruebas orales. En la escuela donde trabajé y preparaba para el bachillerato, apenas el 40% de los alumnos aprobaban este examen, casi siempre pasando por la prueba oral de recuperación. Por supuesto, esta prolongación en el tiempo del estado soñador favorece mucho la posibilidad de convertirse más tarde en antropósofo, porque esta doctrina mística se lleva a los que se sumergen en ella, como fue mi caso, en profundas y lejanas consideraciones metafísicas. La mística antroposófica es una especie de extensión natural del estado onírico sobrevalorado de los alumnos en estos establecimientos. La sobrevaloración de los egos produce individuos que tenderán tendencia a posicionarse en la vida como “sabelotodo”, incluso como gurús. Encontrarán más tarde, en el marco de la Sociedad Antroposófica, roles de guías espirituales de las almas, roles a los que de hecho estaban familiarizados desde la infancia. Por lo tanto, es común encontrar estudiantes de las escuelas Steiner-Waldorf confiando sistemática y ciegamente en sus propios sentimientos o en sus intuiciones, a veces yendo tan lejos hasta verse a sí mismos como pequeños videntes.








Un sistema cerrado sobre sí mismo


1. Una adhesión forzosa de los estudiantes a puntos de referencia, prácticas y lenguajes diferentes

Otro proceso mediante el cual los alumnos de las escuelas Steiner-Waldorf son llevados a adherir a una lógica sectaria es la presencia de muchos marcadores voluntariamente diferentes de los de la sociedad.

Por ejemplo:

• Los diferentes grados de la escuela no siguen la nomenclatura tradicional en Francia, pasando de CP a Terminale, pero se nombran del 1 al 12. Todavía hoy, soy incapaz de ubicarme cuando quiero comparar las dos nomenclaturas,

• Es costumbre en estas escuelas tener un año de retraso, es decir que los alumnos de las escuelas Steiner-Waldorf se inscriben en grados un año después de los otros, a petición de los profesores que consideran que mientras menos temprano se intelectualizan los alumnos, mejor para su desarrollo,

• Se dibuja de manera diferente con lápices especiales (« crayones de cera »),

• Se practica un arte que no existe en ningún otro lugar (la Euritmia, una especie de danza-yoga inventada por Rudolf Steiner),

• Se presencia rituales específicos,

• El mismo grupo de alumnos permanece junto durante toda la escolarización,

• El docente, o maestro de escuela, se llama « profesor de clase »; Estará a cargo del mismo grupo de alumnos de 1a a 6a clase, a veces incluso de la primera a la octava clase,

• Al final de su escolaridad, los alumnos realizan lo que llaman una “obra maestra”, es decir un trabajo personal que tendrán que realizar de forma autónoma, etc.


Al denunciar estos hechos, no estoy haciendo campaña por una estandarización de la educación. Pero me parece profundamente anormal que estas prácticas diferentes sean presentadas a alumnos como las únicas legítimas, hasta el punto de que mencionar otras prácticas u otros puntos de referencia despiertan inmediatamente la desaprobación de los profesores, e incluso de los otros alumnos. Por ejemplo, siempre recordaré las burlas de los demás compañeros de clase cuando, viniendo de una escuela pública, me atreví a hablar de « papel- crepé” mientras que allá teníamos que decir “papel maché”. O también la abrupta desaprobación de mi maestra de trabajos manuales cuando me ofrecía como voluntario, después de mis otros compañeros, para contar un cuento que no era « un cuento real », ya que venía de la literatura infantil de la década de 1970 y por lo tanto no del repertorio de los hermanos Grimm, el único autorizado por los antropósofos. Cuando entrelazamos todas estas pequeñas especificidades lingüísticas y educativas, que pueden parecer insignificantes, o incluso simpáticas, uno se da cuenta que constituyen un sistema de referencias cerrado sobre sí mismo, hasta el punto de que acaba dificultando la comunicación entre alumnos procedentes de un colegio Steiner-Waldorf y los de una institución tradicional. Un exalumno me contaba hace poco lo difícil que le resultaba hacerse entender por otras personas que no han tenido la misma experiencia educativa. Por supuesto, esto prepara los exalumnos a convertirse en futuros padres de alumnos de estas escuelas, o a aceptar más fácilmente que otros la lógica sectaria del ámbito antroposófico. Porque confrontar con las normas exteriores se habrá convertido para ellos, por su impregnación constante a referencias diferentes, fuente de sufrimiento psíquico.


2. Una disimulación hacia las instituciones

Pasaré ahora a otro elemento completamente diferente de este adoctrinamiento de los alumnos. Se trata de su alistamiento en prácticas de mentira y ocultación con las autoridades oficiales. De hecho, en estas escuelas, hacer trampas a los representantes del estado es un lugar común. Por ejemplo, he sido testigo del hecho de que es común que, cuando un maestro es inspeccionado en una clase, sea reemplazado por otro docente con las habilidades o calificaciones requeridas. Se pide luego a los alumnos de « jugar el juego » y actuar frente al inspector, como si el maestro quien les enseñó esa mañana fuese su maestro titular. Asimismo, puede suceder que se realicen inspecciones de sanidad e higiene. Recuerdo una de ellas donde los inspectores debían comprobar cómo comían los niños en el comedor. Sin embargo, en esta escuela, los niños no comían en el comedor, sino en las aulas, con sus maestros que los observaban y les hacían recitar sus oraciones ante el comida. El día de la inspección, de la cual se informó a los profesores con 24 horas de antelación, se había organizado tres servicios sucesivos en el comedor, de modo que los alumnos puedan comer y todo parezca conforme. Por la noche, durante la reunión pedagógica, los profesores se felicitaban de que los alumnos hayan bien « jugado el juego ». Estas diversas prácticas de eludir las leyes involucran a los alumnos en acciones de desafío hacia las instituciones, percibidas como hostiles. Les hacemos admitir sutilmente que las reglas y leyes de la sociedad en la que viven no son tan buenas … Lo que tiene todas las posibilidades de reforzar su sentimiento de vivir en un mundo aparte. Los antropósofos designan todo lo que no pertenece al « ámbito antroposófico » como el “mundo exterior”, la sociedad en la que viven estos alumnos es para ellos un “mundo exterior”.


3. Una proximidad cuestionable entre estudiantes y profesores

Un aspecto de este adoctrinamiento insidioso se basa en la institución de una gran proximidad entre el profesor y sus alumnos. En primer lugar, se favorece esta proximidad por el hecho de que el mismo profesor de clase puede seguir al mismo grupo de estudiantes durante seis a ocho años. Esto contribuye naturalmente a la creación de relaciones más familiares que profesionales. Además, se traspasan deliberadamente líneas rojas para crear las condiciones de una mayor proximidad. Por ejemplo, es común que algunos alumnos se conviertan en niñeras o “señoras de la limpieza” para sus maestros, para ganarse algo de dinero de bolsillo. Trabajé en una escuela donde los estudiantes sabían absolutamente todo de la vida privada de sus profesores. Esto se había convertido en un tema de habladurías en los patios de recreo; de ahí la sensación de vivir en un especie de familia extensa. Este fenómeno se ve reforzado por el hecho de que, en estas escuelas, muchos profesores son también padres de sus propios alumnos. Por otro lado, se anima a los profesores de estas escuelas a que cuenten sus historias a los alumnos para « crear un contacto más humano”, como se me animó a hacer nada más empezar a enseñar allí. Esta práctica permitirá la instauración de relaciones que pueden ser muy íntimas, el maestro ya no es solo el que da una enseñanza, sino una especie de guía para las almas de sus alumnos. No es solo un educador, sino también un psicólogo, consejero familiar o incluso un gurú en muchos casos. Me acuerdo de que mi profesor de clase recomendó a mis padres que ya no me permitan ver televisión, que no aceptaran más que juegue con Legos, recomendándoles juguetes de madera, etc. Otros alumnos podrían contar cómo su profesor de clase podía tener largas conversaciones telefónicas con sus padres hasta altas horas de la noche para aconsejarles sobre el desarrollo psíquico y espiritualidad de sus hijos. Recuerdo así mi profesor de historia viniendo a hablarme, a la edad de 15 años, cuando se dio cuenta de que yo tenía ideas « ateas », explicándome que no era bueno para mí mantener este tipo de ideas demasiado tiempo. Relaciones de carácter amistoso, o incluso más de índole sentimental, se establecen muy rápidamente entre los docentes Steiner-Waldorf y sus alumnos. Esta proximidad reforzada promueve de ahí una relación de sujeción del alumno al maestro. También es común encontrar un maestro reuniendo en torno a su « personalidad » pequeños grupos privados de exalumnos, introduciéndolos él mismo a la doctrina antroposófica.

Esta cercanía permanente de los alumnos con sus profesores es tal que nadie ve más la anomalía que puede representar, hasta el día en que derrapajes importantes presionan a veces a los dirigentes escolares a tomar algunas medidas provisionales. Habiendo sido testigo y víctima, puedo decir que esta excesiva proximidad forma parte en realidad de la lógica de estas escuelas. Por eso esas no luchan realmente en contra de las derivas que puedan resultar, pero las toleran tanto como pueden. Aquí van algunos ejemplos de estas derivas que he podido constatar: no era infrecuente que algunos profesores vayan con los estudiantes al café para charlar juntos después de la clase con una bebida, o que los maestros inviten a los estudiantes a acompañarlos a hacer sus compras. También me acuerdo de una profesora repartiendo a los estudiantes del instituto un prospecto de su última creación teatral, donde aparecía en traje de baño, sin que le moleste. Este acto, sin embargo, equivalía a distribuir fotos de ella en ropa interior, sin darse cuenta de la perturbación que podría causar en adolescentes en pleno desarrollo que descubren el cuerpo desnudo de su joven maestra. Otra profesora iba semanalmente con su sección a bares LGBTQI de la capital e invitaba a algunos a dormir en su casa en caso de tener dificultades para volver a sus casas. Algunos profesores no dudaban en utilizar el idioma más familiar con los estudiantes, incluso obsceno. Incluso me enteré de un caso de acoso a una estudiante por un docente durante casi dos años, a pesar de las reiteradas quejas de la alumna. Esta había llegado sin embargo a quejarse, en vano, al director de que, durante lecciones de deportes, este profesor le enviaba continuamente « SMS » magnificando sus piernas u otras partes de su cuerpo.

Aquí tengo que ser muy claro y también evocar comportamientos legalmente reprensible. De hecho, ciertas reglas deontológicas ya no aplican en las escuelas Steiner-Waldorf, historias sentimentales y sexuales tienen a veces lugar entre estudiantes y profesores. Por ejemplo, fui testigo, cuando estaba enseñando en una de estas escuelas, de una relación ilícita que se había formado entre un maestro y una alumna de secundaria. Habían comenzado a salir cuando la estudiante estaba en décimo grado (alrededor de los 15 años) y esta historia duró hasta la 12a clase (alrededor de los 18 años). Todos los profesores de las clases del liceo (final de la secundaria en Francia), algunos de los cuales eran miembros del Comité Directivo de la escuela, estaban al tanto. ¿Cómo habrían podido ignorarlo? ya que este maestro y esta alumna habían terminado viviendo juntos en el mismo apartamento. Cuando este maestro dejó la escuela después de obtener su certificación permitiéndole enseñar en otro lugar, todos los profesores de las “grandes clases”, excepto uno que indudablemente quiso ser cauteloso pero que sabía cómo los demás lo que pasaba, fueron a una pequeña fiesta en este apartamento. Entre profesores y alumnos, cada uno pretendiendo ignorar u ocultar lo que era solo un secreto a voces.

No estoy tratando de ninguna manera de señalar la mala conducta de un colega en particular ni de tirarle la piedra y si hablo de esta historia es porque es reveladora de las frecuentes derivas que tienen lugar en estas instituciones educativas Steiner-Waldorf. También podría evocar otras. Básicamente, son parte íntegra del sistema de adoctrinamiento. Porque es solamente a costa de una proximidad psicológica que comporta importantes riesgos de derivas que puede operar la fascinación y sujeción de los alumnos a sus maestros, favoreciendo su adoctrinamiento. En mi opinión, este colega debería considerarse como una víctima: siendo un joven docente principiante cuando ingresó en esta escuela, sólo aplicó los métodos que le habían prescrito y no se benefició de las salvaguardias normales que le habrían permitido resistir a la tentación. Recuerdo además de que cuando entré en esta escuela y que había mencionado esta historia con una colega, ella respondió: “¡Aquí, nunca ha sido un problema!”. Viniendo yo mismo de una escuela Steiner-Waldorf donde el respeto por la legalidad no era precisamente ejemplar, como lo he podido explicar antes, admito no haberlo visto tampoco como un problema. La Federación de Escuelas Steiner-Waldorf, a la que mencioné abiertamente este hecho en una carta que les envié cuando me fui de esta escuela, parece no haber visto ni material para indignarse ni reaccionar.


4. Una confusión de roles

Cuando trabajaba en una de estas escuelas, inmediatamente me vi envuelto en esta espiral donde se borran todos los puntos de referencia. Muy rápidamente, nuestros colegas se convierten en una especie de familia, hermanos y hermanas, padres o madres. Los estudiantes se vuelven para nosotros tanto nuestros hijos como nuestros amigos, nuestros cómplices. Reina un especie de ambiente “incestual” permanente que puede hacer que cualquiera pierda el norte muy rápidamente. Un mantra recitado por la comunidad docente en algunas reuniones pedagógicas refleja claramente esta confusión total de identidades:

“Yo en la comunidad,
Y la comunidad en mí.”

Lejos de ser una “palabra” destinada a suscitar una sana solidaridad colegial, traduce más bien la confusión total de identidades que reina en estas estructuras escolares. Ya nadie sabe quién es ni cuál es exactamente su función. Esta confusión entre una institución escolar y una estructura familiar son sensibles incluso en la forma de hablar utilizada en estas escuelas, donde los alumnos tienen que llamar « padrinos » y « madrinas » los profesores que supervisan su trabajo individual de final escolarización (la obra maestra). La jerarquía oficialmente ausente (ya que se supone que la comunidad docente se autoorganiza) se reconstituye de hecho en torno a juegos de poderes e influencias profundamente nocivas. Además, no es sorprendente que esta nebulosa en donde se disuelven las personalidades y las responsabilidades dé lugar a historias ilícitas entre profesores y alumnos. Eso es lo que sucede a menudo. La escuela reacciona cuando es consciente de las faltas cometidas, utilizándolas como medio de presión y de sumisión sobre colegas. Por lo tanto, he escuchado dos veces los relatos de colegas que se han confiado a uno de los miembros del Colegio Interno (comité de dirección) de esta escuela, admitiéndoles faltas profesionales graves en sus relaciones con los alumnos (incluido este docente que había estado saliendo con una alumna). No se les había hecho ningún reproche, pero desde entonces sabían que la administración de la escuela conocía su secreto y podría usarlo en su contra si fuera necesario. Los comportamientos delictivos a los que eran conducidos los profesores, por la organización de las relaciones entre estudiantes y profesores dentro de la escuela, se convertía entonces en medios de presión para los dirigentes. En efecto, ¿qué podría ser más alienante que una falta de la que la jerarquía conoce la existencia, pero elige « guardarse bajo el codo”?







El “movimiento antroposófico” y sus instituciones

1. Las instituciones antroposóficas

El adoctrinamiento de los alumnos Steiner-Waldorf prepara naturalmente a los alumnos a dirigirse hacia el « movimiento antroposófico », es decir todas las instituciones, empresas y asociaciones derivadas de la Antroposofía. Como las escuelas Steiner-Waldorf estas instituciones son sin embargo sólo parcialmente independientes de la Sociedad Antroposófica, porque sus miembros dirigentes son en general antropósofos. Como miembro de la Sociedad Antroposófica de Francia (SAF), podía ver en el boletín que se organizaban reuniones entre estas diversas instituciones a menudo, a solicitud de los dirigentes de la SAF. Además, estos organismos pueden apoyarse mutuamente financieramente. Los productos Weleda, por ejemplo, publican anuncios en revistas antroposóficas con regularidad. Estas instituciones de la esfera de la Antroposofía son muy numerosas y tocan todos los ámbitos de la vida cotidiana. Por lo tanto, existen:

• Una cosmética específica (los productos Weleda y Wala, por ejemplo),
• Una agricultura específica (la Biodinámica, productos Demeter),
• Jardines de infancia y de aprendizaje temprano vinculados a la educación Steiner-Waldorf,
• Centros de formación profesional específicos,
• Una financiación específica (la Banca Ética Latinoamericana, Triodos, la NEF en Francia),
• Una farmacología y medicina específicas, con clínicas y hospitales,
• Una federación médica específica (APMA, Anthrosana),
• Institutos de pedagogía curativa específicos (Camphills y otros establecimientos que acogen y cuidan a los discapacitados con métodos de Rudolf Steiner, Los Allagoutes),
• Artes específicas (euritmia, canto Werbeck, pintura Haushka, el Arte de la Palabra, la Expresión Dramática, Arquitectura, etc.),
• Métodos específicos de bienestar,
• Gimnasia específica (Gimnasia Bothmer),
• Un culto cristiano específico (la Comunidad de los Cristianos),
• Una literatura infantil específica (Éditions Iona),
• Campamentos de vacaciones específicos (colonias Iona),
• Residencias para ancianos específicas (en Ribeauvillé en particular),
• Centros de orientación profesional específicos (el “Foyer Michaël”, ubicado en Saint-Menoux en el departamento francés del Allier), etc.
• Librerías (Soléar-Triades, Pentagramm ‘);
• Editoriales (Triades, E.A.R., Pic de la Mirandole, Iona)

Junto a estas instituciones, cabe mencionar también las actividades específicas de ocio como:

• Una astrología específica,
• Viajes organizados específicos (la organización Idriart),
• Métodos de meditación específicos,
• Una dieta específica,
• Terapias psíquicas específicas (muchos antropósofos se ofrecen convertirse en psicoterapeutas),
• Un movimiento juvenil específico (sitio web Neologos).

En ciertos lugares de Francia donde, además, la concentración de todas estas instituciones o prácticas paralelas ha sido capaz de generar sistemas sociales antroposóficos completamente cerrados sobre sí mismos, tipos de « pueblos Steiner ». Los antropósofos hablan de islote cultural dentro de la civilización actual en camino hacia la decadencia. Tal « aldea Steiner » existe, por ejemplo, en Mayenne, donde un eminente antropósofo era a la vez el alcalde del pueblo y el director general de la fábrica local que provee de la mayor parte de los empleos. Por lo que he oído al respecto dentro de la comunidad antroposófica, hay un verdadero sistema paternalista antroposófico en el cual los trabajadores de la fábrica pueden ser incitados a convertirse en miembros de la Rama de la Sociedad Antroposófica, dirigida por su alcalde y patrón.

Una preorientación profesional de los estudiantes de Steiner-Waldorf hacia el « movimiento antroposófico » tiene lugar durante las prácticas organizadas durante su escolarización. De hecho, se les anima a unirse a un sector de actividad profesional derivada de la Antroposofía por el hecho de que, en los grados 10, 11 y 12 (de los 15 a 17 años aproximadamente), deben hacer pasantías en organizaciones agrícolas, sociales o profesionales que, muy a menudo, tendrán lugar en uno u otro de los diferentes institutos que hemos mencionado. Por eso, en todas estas instituciones de la esfera de la Antroposofía, no es raro encontrar un gran porcentaje de exalumnos. Entonces, podemos decir que todas estas instituciones resultantes de la Antroposofía se benefician, a través de estos alumnos pasantes que les envían sistemáticamente las escuelas Steiner-Waldorf, con una base de reclutamiento favorable a sus prácticas y su ideología.


2. La Escuela de Ciencia del Espíritu y la red tentacular de sus Secciones Profesionales

Cuestionar el funcionamiento actual de estas escuelas y denunciar el proceso de adoctrinamiento insidioso practicado allí sólo puede provocar la ira de la Sección Pedagógica y, a través de ella, de todo el Movimiento Antroposófico. Porque se trata de una verdadera red con un gran poder de presión.

Para entender este fenómeno, debemos detallar la estructura de todo este ámbito antroposófico:

• Primero, está el Movimiento Antroposófico, que detallé antes.

• Luego está la Sociedad Antroposófica, constituida en Ramas (grupos de antropósofos ordinarios reuniéndose una o dos veces al mes para estudiar las obras de Steiner).

• Arriba, encontramos la Escuela de Ciencia del Espíritu, es decir los antropósofos a quienes se les permite escuchar las Lecciones de la Clase (el culto secreto en el que se leen algunas de las conferencias de Steiner, acompañadas de mantras considerados como particularmente sagrados, que tendrán el deber de meditar regularmente y no revelarlos a nadie).

• Finalmente, dentro de esta Escuela de Ciencia del Espíritu, diferentes Secciones Profesional (pedagogía, agricultura, artes, literatura, euritmia, ciencias sociales, medicina, teatro, etc.). reuniendo a los miembros según sus actividades profesionales.

Podemos decir que el Movimiento Antroposófico está dirigido por estas diferentes Secciones. De hecho, las escuelas Steiner-Waldorf están vinculadas a la Sección Pedagógica, de la misma manera que las instituciones sociales y bancarias del movimiento antroposófico están vinculados a la Sección de Ciencias Sociales, y organizaciones de agricultura biodinámica están con la Sección de Agricultura, etc. Detrás de una independencia de fachada de las diferentes instituciones del Movimiento Antroposófico se teje una especie de red secreta, a través de la Sociedad Antroposófica, que permite coordinar todas las instituciones y asociaciones antroposóficas del planeta. Cuando digo coordinar, hablo de establecer una solidaridad secreta. Porque la cohesión producto de pertenecer a un culto secreto (las Lecciones de la Clase) permite en mi opinión hablar de « fraternidad oculta internacional de la Antroposofía ». A través de la escuela de la Ciencia del Espíritu, la Sociedad Antroposófica se constituye en una verdadera red tentacular directamente conectada con el Goetheanum de Dornach, convirtiéndose así en una especie de gobierno secreto del Movimiento Antroposófico. Recuerdo haber oído un día a Antoine Dodrimont decirme en privado que el poder de la Sección Médica era tal que el médico que estaba a la cabeza estaba de hecho dirigiendo un verdadero ministerio… Por lo tanto, se puede decir que la independencia de las escuelas Steiner-Waldorf con respecto a la Antroposofía no es más que un engaño: la mayoría de sus miembros claves pertenecen en realidad a la Sección Pedagógica.

Un ejemplo concreto mostrará cómo funciona dicha red. Durante una conversación privada, se me ocurrió un día mencionar la situación escolar de la Escuela Saint Michel de Estrasburgo, de la que había tenido ecos negativos. La madre a quien dije eso cometió la imprudencia, durante su visita al colegio, de mencionar lo que le había dicho. Inmediatamente se puso en marcha un pesado mecanismo: Los responsables de la escuela Saint Michel de Estrasburgo se pusieron en contacto inmediatamente con la Federación de las Escuelas Steiner-Waldorf, quienes a su vez se pusieron en contacto con el presidente de la Sociedad Antroposófica en Francia. Me contactó durante un congreso en el que participé y me recomendó no volver a decir este tipo comentarios. Entonces vemos como un comentario privado puede ser reprendido inmediatamente por las altas esferas. Podría mencionar otros casos similares. Esta red está tan estrecha que en el ámbito Antroposófico, todo el mundo sabe prácticamente todo sobre la vida privada de todos. Permite, además, reaccionar rápidamente al menor comentario, prohibir su difusión y evitar que una serie de escándalos que sacuden internamente el Movimiento antroposófico (y en particular las escuelas Steiner-Waldorf) nunca lleguen a los oídos de la sociedad civil.

Por lo tanto, no se entiende nada de la Sociedad Antroposófica si la consideramos como un movimiento clásico que buscaría expandirse ganando tanto como sea posible miembros para su propia organización. Al contrario, seguir siendo una organización con pocos miembros no frustra de ninguna manera sus proyectos. Esto incluso le permite mantenerse discreta y no llamar demasiado la atención. Porque lo que ella anhela realmente, no es su propia extensión, sino la del Movimiento Antroposófico, del cual constituye el sistema nervioso central a través de las Secciones Profesionales de la Escuela de Ciencias Espirituales. El Movimiento Antroposófico se extiende de hecho a la manera de una red entre entidades aparentemente independientes que se promueven entre sí. Por ejemplo, se incita a los padres de las escuelas Steiner-Waldorf regularmente, con motivo de las distintas fiestas de las escuelas, consumir productos Weleda. Los productos Weleda, a su vez, compran espacio publicitario en revistas antroposóficas. Las revistas antroposóficas desarrollan ciertas concepciones que serán utilizadas por los profesores de estas escuelas: actualizan la forma con la cual se puede extraer las viejas ideas de Steiner a partir de nuevos datos científicos. El banco NEF, por su parte, brindará apoyo financiero a tasas bajas para las otras instituciones vinculadas al Movimiento Antroposófico:

Jardines de infancia, clínicas, granjas biodinámicas, etc. Las granjas biodinámicas proporcionarán alimento a los comedores de las escuelas Steiner-Waldorf. Las escuelas Steiner-Waldorf enviarán sus alumnos a realizar prácticas en las distintas asociaciones e instituciones financiadas por la NEF. Y dentro de toda esta red, la Antroposofía se extenderá como una doctrina común que despertará la curiosidad de ciertas personas, que elegirán convertirse en antropósofos. Entre los antropósofos, algunos se convertirán en miembros de la Escuela de Ciencia del Espíritu y eventualmente ingresarán en una u otra de las Secciones Profesionales. Y las Secciones Profesionales servirán de enlace entre las diferentes instituciones del Movimiento Antroposófico y el Goetheanum de Dornach. Utilizando el concepto de Gilles Deleuze en Mille Plateaux, podríamos decir que no se trata de una extensión por arborescencia (un desarrollo desde un tronco central), sino por rizomas.


















































IV. Escuelas Steiner-Waldorf y Antroposofía: un sistema que perdura

1.Paradoja de una pedagogía del despertar y de un adoctrinamiento

Siendo estas escuelas frecuentemente inspeccionadas por la Educación Nacional, ¿cómo sería posible que se produzca un adoctrinamiento a las teorías de Rudolf Steiner? Si fuera demasiado ostentoso, haría mucho tiempo ya que estas escuelas habrían sido denunciadas como empresas sectarias y el Estado francés ya no las subvencionaría.

Y, sin embargo, hay adoctrinamiento, pero practicado de manera tan sutil que escapa a la vigilancia de muchos: de los padres, estudiantes y, a veces, incluso los mismos que lo ejercen, sin olvidar las instituciones de la República. Solo una persona como yo, habiendo sido a la vez, alumno, maestro y antropósofo, es, sin duda, capaz de detectar desde adentro cómo se opera este fenómeno. Pero no soy el único en este caso. Entonces, ¿cómo es posible explicar que relativamente pocos exalumnos cuestionan más tarde a las escuelas Steiner-Waldorf?

En mi opinión, hay varios motivos. En primer lugar, hay que saber que gran parte de las quejas no van más allá de la Federación de Escuelas Steiner-Waldorf. He conocido a un estudiante de Verrières-le-Buisson que vino a quejarse oficialmente ante de la Federación que en el 11° grado (~16 años) un maestro había hecho todo un « periodo » (un mes de educación continua) sobre los Atlantes. Les había simplemente enseñado el contenido de un libro de Rudolf Steiner que relata la historia de las diferentes razas que se habrían sucedido en el continente atlante antes de que este sea sumergido por el Diluvio. Obviamente, los dirigentes de la Federación habían inmediatamente hecho todo para encubrir el caso. Este incidente está lejos de ser un caso aislado: es frecuente, abandonando toda precaución, que un maestro se ponga a enseñar más abiertamente de lo que debiera estas concepciones en las que cree y que constituyen su único universo cultural. Muchos profesores no se dan cuenta de que adoctrinan. Recuerdo uno de mis profesores diciéndome lo decepcionado que estaba de que uno de los estudiantes de mi clase no sea receptivo a las « ideas evolutivas » (así las llamaba) que quería transmitirle durante el trabajo sobre el Fausto de Goethe en 12ª clase (~17 años). Adoctrinaba de buena fe y actuaba con cierta sinceridad dentro de lo que él consideraba los intereses espirituales de los alumnos. Solo los dirigentes superiores de estas escuelas, de la Federación de Escuelas Steiner-Waldorf y de la Sociedad Antroposófica tienen una visión general suficiente para darse cuenta de la sistematización de estas prácticas y los problemas recurrentes que generan. Pero su actuar consiste en ocultar lo más posible las repercusiones públicas, y no en tratar el mal de raíz, como tendría que dictarles un sano juicio moral.

Otro motivo explica esta ausencia de quejas de los exalumnos de las Escuelas Steiner-Waldorf: esta pedagogía no podría funcionar ni seducir sin muchas prácticas e ideas verdaderamente innovadoras. Esto va del método para enseñar a escribir hasta el lugar de las prácticas artísticas, o, de la iniciativa, concedida al desarrollo de la personalidad del alumno, etc. Estos diferentes elementos hacen que muchos alumnos disfruten ser escolarizados en estas escuelas. Y que muchos docentes estén muy cómodos allí, a pesar de todo, en sus prácticas como profesores. Sería mentira no reconocerlo, aun así, sería necesario cuestionar ciertos aspectos muy problemáticos de este desarrollo. Además, negarlo podría reforzar en los padres que adhieren y respaldan este sistema el sentimiento de ser víctima de una elección que tienen la libertad de tomar. Si han optado por esta pedagogía es a menudo porque han podido observar los aspectos positivos y « beneficios » para sus hijos.

Porque algunas innovaciones pedagógicas en efecto promueven el razonamiento libre de los alumnos. Creo que esto se debe en particular a los métodos de aprendizaje de la lectura y de la aritmética, a la forma de abordar las ciencias a través de experimentos y no pura teoría, etc. Rudolf Steiner pudo haber tenido la intuición de prácticas que favorecen el desarrollo del libre pensamiento en sus primeros trabajos filosóficos donde buscaba describir la esencia de la actividad pensante. Como profesor de Filosofía habiendo enseñado varios años en una de estas escuelas, debo admitir que he conocido a alumnos allí con los que era muy agradable dar clases, porque tenían un verdadero gusto por la reflexión, se atrevían a formular sus ideas y sus opiniones. A menudo podían mostrarse originales y profundos en sus comentarios.

Pero estos factores de desarrollo del pensamiento de los alumnos se combinan, en esta pedagogía, al adoctrinamiento insidioso descrito anteriormente. Esto pone a los estudiantes en un situación espantosamente paradójica: sienten que deben el desarrollo de su facultad de juicio y el despertar de su razón a un método de enseñanza y un equipo docente que, además, los adoctrina. Para muchos estudiantes, esta contradicción será una fuente de sufrimiento que los acompañará durante toda su vida, si tanto es que logran realizarlo. ¡Deber ciertos aspectos de su propio desarrollo a un contexto sectario y psíquicamente destructivo, qué lógica alienante! ¿Cómo, después, cuestionar lo que aparentemente nos ha proporcionado bienestar? Por mi parte, sé bien que gran parte de mi pertinencia analítica proviene de algunos elementos pedagógicos de los que me he beneficiado en la escuela Steiner-Waldorf donde he estudiado. Pero también sé que tuve que pagarlo con el ataque profundo a mi libertad interior que ha constituido este adoctrinamiento no identificable, sufrido desde los nueve años. Y también sé que este último me ha dirigido lento, pero seguramente hacia un ámbito (antroposófico) profundamente nocivo y mentalmente envolvente.


2. La antroposofía, un sistema protegido por el respeto a la tradición, el encierro intelectual y el lenguaje ambiguo.

Pero ¿cómo es que los propios profesores no parecen, para la mayoría, darse cuenta de sus prácticas de adoctrinamiento? De hecho, pienso que, en sus mentes, no hay voluntad de adoctrinamiento. Inyectando elementos de la doctrina antroposófica en la enseñanza clásica, haciendo recitar las oraciones y mantras de Rudolf Steiner a los alumnos en toda ocasión, celebrando rituales cristiano-antroposóficos, instituyendo muy tempranamente una desconfianza hacia las autoridades, los profesores de estas escuelas no se dan necesariamente cuenta que contribuyen al sectarismo del sistema. Personalmente, me costó muchas reflexiones y muchas peripecias antes de realizar lo que era. Esto se explica por la existencia de una especie de cordón de seguridad erigido alrededor de estas escuelas para ocultar la médula y la sustancia de sus propios miembros. Esto se basa en varios elementos:

– la saturación intelectual inherente a la Antroposofía

Cuando uno se convierte en antropósofo, se debe ingerir la obra sobredimensionada de Rudolf Steiner (miles de conferencias y decenas de libros, sin mencionar los trabajos de los sucesores). Así que simplemente ya no hay más espacio ni curiosidad para otra cosa, resaltando que esta doctrina, abordando todos los ámbitos de la vida, constituye un conjunto muy complejo y difícil de asimilar. “¡Solo leemos a Steiner!  » Me declararon con orgullo los directores de una revista antroposófica con la que había colaborado. Entre los profesores Steiner-Waldorf, esto resulta en una falta de referencia total de los otros sistemas de pensamiento y pedagogías, todas desacreditadas de antemano.

– el respeto por la tradición

Los elementos de la doctrina antroposófica son considerados por los docentes Steiner-Waldorf como siendo LA verdad. Sé por experiencia que es absolutamente imposible, en tales escuelas, imaginar en voz alta que Rudolf Steiner pudiera haberse equivocado. A lo sumo, se nos concederá que sus sucesores no habrían comprendido o aplicado bien su mensaje. Los profesores, por lo tanto, no ven por qué no enseñarían esas « verdades » sobre las que no tienen ninguna perspectiva crítica, y que constituyen su único universo cultural. La comunidad antroposófica prohíbe de todos modos su cuestionamiento internamente, ya que a menudo he tenido la oportunidad de verlo, no solo como profesor, sino también como redactor en sus diversas revistas.

El respeto por la tradición es una constante fundamental en estas escuelas: Rudolf Steiner es de hecho considerado como una especie de profeta que dio un cierto número de verdades y métodos. Los docentes Steiner-Waldorf solo perpetúan el sistema que fue desarrollado por el mismo Steiner en 1919, en la primera escuela de Stuttgart. A menudo lo hacen por simple fidelidad a una tradición que sacralizan, sin hacerse la menor pregunta sobre la libertad interior de sus alumnos. Cuantas veces he escuchado expresiones como « Rudolf Steiner dio » tal y cual indicación y no « Rudolf Steiner dijo » tal o tal cosa. El fundador no es considerado como un ser humano corriente, o un simple pensador, pero como un dispensador de verdades eternas, un intermediario entre el mundo de los dioses y el de los mortales. “Dio” la pedagogía Waldorf a los antropósofos en 1919, como un regalo del cielo! Esta concepción incluso fue teorizada por Serge Prokofief, actual dirigente de la Sociedad Antroposófica Universal, quien demuestra que el fundador de la Antroposofía sería de hecho, en la escala cósmica universal, un ser perteneciente al rango de los Bodhisattvas, Es decir, un ser humano de tan alto rango que pronto ya no necesitará encarnarse en la Tierra, a diferencia de los mortales ordinarios. En cuanto a la Antroposofía en sí, no se trata para los antropósofos de una simple concepción del mundo, pero de la emanación de la divinidad suprema: Antroposofía es una emanación de la Divina Sofía.

– un universo educativo entretejido con creencias

Cuando los profesores de las escuelas Steiner-Waldorf declaran que su pedagogía se basa en « una concepción global del ser humano », se podría creer que están trabajando desde una concepción filosófica y antropológica independiente de cualquier vínculo con la Antroposofía como doctrina esotérica y práctica religiosa. ¡Pero no es así! La obra de referencia de los pedagogos Steiner-Waldorf, permite darse cuenta de que las nociones de Reencarnación, de Karma o incluso la Cristología antroposófica, están inextricablemente asociadas a lo que dice Rudolf Steiner sobre la educación de los niños. La investigación pedagógica de Rudolf Steiner es inseparable de su concepción antroposófica del hombre y el cosmos. Este problema es bien sabido por la Federación de Escuelas Steiner en Francia, que había intentado hace unos años ganar legitimidad académica constituyendo un grupo de estudio en colaboración con René Barbier, investigador en Ciencias de la Educación, de la Universidad de París VIII. En junio de 2007, haciendo el balance del interés de esta « investigación-acción » llevada a cabo con académicos, los antropósofos que participaron concluían lo siguiente:

« Nos vemos llevados, en una conclusión provisional, a retomar la pregunta – que surgió en el marco de la investigación-acción, pero también en otros lados – de una transposición posible de la pedagogía Steiner-Waldorf.

Por un lado nos parece que podemos fomentar una difusión en la sociedad y cultura de nuestro tiempo, del espíritu de nuestra escuela gracias a « facilitadores benevolentes » que, viniendo a formarse, vuelven en contextos educativos heterogéneos y transforman su entorno mediante la ampliación que aportan, sin embargo podemos dudar de una pedagogía que tomaría estrictamente los métodos y las técnicas pero no trabajaría la dimensión espiritual de los fundamentos, es decir, tomar en cuenta el valor del espíritu. »

– el uso de un lenguaje ambiguo

Para entender cómo los docentes Steiner-Waldorf pueden a menudo no darse cuenta de que practican un adoctrinamiento insidioso hay que tomar en cuenta el fenómeno de un lenguaje ambiguo, o “langue de bois” en francés, generalizado. De hecho, los antropósofos y los pedagogos Steiner-Waldorf no paran de repetir que la Antroposofía no se enseña a los alumnos en sus escuelas. Citemos, por ejemplo, esta declaración de Antoine Dodrimont, afirmando en un artículo reciente publicado en el blog Grandir autrement: « Debemos insistir en el hecho de que la Antroposofía no constituye un concepción del mundo destinada a ser enseñada a los niños. Si este fuera el caso, no respetaríamos su libertad ni la de sus padres. La pedagogía está destinada a todos los niños del mundo en el respeto de las elecciones filosóficas y religiosas de las familias. La libertad es un valor sagrado reconocido por la Antroposofía y la pedagogía de la cual se inspira. » Contrariamente a lo que afirma el Sr. Dodrimont, la Antroposofía es en realidad enseñada a los alumnos de las escuelas Steiner-Waldorf, pero bajo una forma que no permite identificarla fácilmente. Frases como estas, que he oído una y otra vez dichas por mis maestros cuando era alumno, y que, convertido en profesor Steiner-Waldorf, he repetido un número incalculable de veces, constituyen un astuto proceso de autosugestión que permite no ver la realidad. Además, sería absolutamente imposible para un maestro de una escuela Steiner-Waldorf denunciar todo lo que acabo de mencionar desde adentro, porque se enfrentaría luego a la hostilidad de una vasta red mucho más allá del marco de su escuela. De hecho, las diferentes instituciones antroposóficas no son independientes de la Sociedad Antroposófica más que en apariencia. Los miembros activos de la Sociedad Antroposófica, cuando no están jubilados, son en general profesores de las escuelas Steiner-Waldorf. Aquí nuevamente, el conocimiento interno del funcionamiento de estas escuelas permite invalidar las palabras de Antoine Dodrimont que declara: « En lo que respecta a la Sociedad Antroposófica, no interviene en el funcionamiento de las escuelas que son entidades independientes basadas en su propias fortalezas. « . En realidad, las escuelas Steiner-Waldorf están dirigidas por una red estrecha e informal tejida con la Sociedad Antroposófica.


3. El adoctrinamiento de los padres

Para completar la descripción general del adoctrinamiento del cual las escuelas Steiner-Waldorf son uno de los ejes, ahora es necesario decir una palabra sobre los padres de estudiantes. El adoctrinamiento de los padres se realiza muy hábilmente. Hay muchos padres que ponen a sus hijos en estas escuelas sin saber nada de la Antroposofía y sin ser antropósofos ellos mismos. Esto era el caso de mis propios padres. Primero, no se presentan directamente a los diversos elementos de la doctrina antroposófica subyacente. En raras ocasiones solamente, profesores poco prudentes, les hablarán de la « reaparición de Cristo en el mundo Etérico » o de Reencarnación. Pero al principio, solo se habla con los padres de pedagogía. Luego se les invita a asistir a reuniones pedagógicas al menos una vez cada trimestre durante las cuales, mientras se les habla sobre los diferentes temas y actividades que practican sus hijos en la escuela, poco a poco se comenta cada vez más abiertamente los « fundamentos » de esta pedagogía. Después se les propondrá conferencias, cuyos temas pueden alejarse cada vez más de la pedagogía para ir abordando la enseñanza esotérica de Rudolf Steiner.

El adoctrinamiento de los padres pasa también, para quienes lo acepten, por un desempeño cada vez más importante en el vida escolar. Se empieza pidiéndoles participar en la feria anual, simplemente sosteniendo un stand o haciendo pasteles, luego haciendo lo mismo para otras fiestas, luego para colaborar en las fiestas del trimestre ayudando al profesor principal. Luego se les invita a participar en los diversos comités escolares, luego para desempeñar papeles en los « Juegos de los pastores », el « Juego de los reyes » y el “Juego del Paraíso », que se organizan alrededor de Navidad, etc. También se les pide participar a la jardinería de la escuela, ir como acompañantes en los diferentes viajes de clase de sus hijos, o de clases donde no tienen niños, etc. ¡Algunos padres terminan así pasando su vida en la escuela!

Un ejemplo reciente mostrará claramente la manifiesta connivencia de las escuelas Steiner Waldorf con la sociedad Antroposófica para adoctrinar los padres de los alumnos. Al preparar su feria navideña 2010, la escuela de Verrières-le-Buisson había elegido como tema: los ángeles. Toda la escuela estaba entonces decorada con angelitos. Al mismo tiempo, los padres fueron informados por correo, de una conferencia en las instalaciones de la escuela de Antoine Drodimont, presidente de la Sociedad Antroposófica en Francia, titulada: « relacionarse con los ángeles”. Este ejemplo muestra cómo se tienden puentes a sabiendas para llevar a los padres a descubrir las ideas esotéricas de Rudolf Steiner bajo pretextos educativos, y reunirse con representantes de la Sociedad Antroposófica. Otras oportunidades pueden surgir porque estas escuelas son lugares de intensa actividad de la Antroposofía después de los horarios de clases.


4. El adoctrinamiento de los profesores

El adoctrinamiento de los docentes es aún más perverso. En efecto, contrariamente a lo que podría pensarse, los profesores de estas escuelas no son todos antropósofos al principio, pero solo profesores que buscan una estructura alternativa, o estudiantes que buscan un trabajo. En la actualidad, estas escuelas serian de hecho incapaces de reclutar entre los antropósofos los efectivos necesarios, ya que la Sociedad Antroposófica se reduce a un pequeño grupo de jubilados o iluminados perfectamente inadecuados para la enseñanza. Por lo tanto, deben reclutar entre los solicitantes externos. La mayoría de las veces, esto se hace de la misma manera que con los alumnos o los padres, es decir sin poner las cartas sobre la mesa. Pude ver como se recluta personas a las que solo se les dice, para empezar, que tendrán que inscribirse en un “enfoque innovador de pedagogía alternativa”. Es solamente gradualmente que serán invitados a adherir a las ideas antroposóficas.

Comienza con la obligación de participar de largas reuniones pedagógicas semanales (no remuneradas) destinadas supuestamente a hablar sobre los alumnos, pero durante las cuales muchas franjas horarias están destinadas a evocar los fundamentos de la pedagogía Steiner-Waldorf. Por supuesto, estas reuniones comienzan con la lectura o recitación de “palabras” u oraciones de Rudolf Steiner destinadas a la profesión docente.

También es necesario asistir a las conferencias de apertura de las reuniones educativas, durante las cuales se evocan temas esotéricos. Al principio, los no iniciados no entienden mucho lo que está pasando ni la verborrea esotérica. Recuerdo una primera reunión de vuelta a clases, durante la cual un colega del Comité Directivo de la Escuela pronunció un discurso de tres cuartos de hora sobre el hierro « meteorítico » (de los meteoritos que chocan contra la Tierra) permitiendo a la fuerza Michaelica descender a la humanidad y dar coraje a los profesores. Para los antropósofos, de hecho, es compartiendo representaciones comunes que tiene lugar lo que ellos llaman la « comunión espiritual”. Una conferencia no es para ellos un simple medio para comunicar ideas, sino un acto de comunión sacramental.

Durante una pasantía en un instituto de pedagogía curativa alemán basada en la pedagogía específica a los discapacitados, desarrollada por Steiner, asistí atónito a una conferencia dada a niños con discapacidades mentales, durante la cual se presentaban nociones esotéricas tan complejas como el ritmo de los 333 años en la evolución de la humanidad. Obviamente, ninguno de los niños presentes tenía las capacidades intelectuales para entender cualquier cosa de lo que se les dijera. Pero para los educadores antropósofos, no se trataba de dirigirse a su razón, sino de comulgar con ellos a nivel espiritual. Lo mismo ocurre en las escuelas Steiner-Waldorf con los nuevos docentes: al principio, no entienden absolutamente nada del galimatías antroposófico. Sin embargo, no se les pide tanto comprender sino participar, sin ser avisado, de una ceremonia de culto que no dice su nombre. La conferencia es básicamente un ritual mágico.

Luego se pedirá a los docentes que hagan que los estudiantes digan las palabras, por respeto a la tradición de la escuela.

También se anima a cada profesor a interesarse en uno u otro de los aspectos de la doctrina de Rudolf Steiner: se invitará al profesor de botánica a leer los escritos de Steiner sobre la Metamorfosis de las plantas de Goethe, se animará al profesor de Ciencias Naturales a leer los de Steiner sobre los trabajos zoológicos de Goethe, etc. El profesor de Economía-Sociología se orientará hacia la concepción de la tripartición social de Rudolf Steiner, el profesor de Matemáticas invitado a leer La cuarta dimensión, matemáticas y realidad, el profesor de Física-Química a leer Luz y Materia, etc. El profesor de clase será incitado, por su parte, a seguir la Formación Pedagógica proporcionada en el Instituto (a menudo haciéndose cargo de los costos). Durante esta « formación », se viene poco a poco a hablar de las ideas esotéricas de Rudolf Steiner, a practicar oraciones o mediaciones colectivas, a leer obras como Teosofía, que contiene la enseñanza del Maestro sobre la reencarnación y el karma, etc.

También se anima a los profesores a participar en grupos de estudio que emanan de la Sociedad Antroposófica, para cultivar las bases de su disciplina o su práctica docente.


5. El compromiso progresivo fuera de la educación

Al mismo tiempo, se pide a los profesores que participen en diversas tareas dentro de la escuela: vigilar a los niños en el comedor escolar, preparación de las distintas fiestas, de las exposiciones educativas, jornadas de puertas abiertas, mantenimiento de los espacios verdes de la escuela, limpieza de aulas, trabajos de mantenimiento, quehaceres administrativos, etc.

Steiner precisó en efecto que las escuelas Waldorf debían gestionarse imperativamente bajo la modalidad de la colegialidad, es decir que todas las decisiones deben tomarse a través del colegio de profesores, y la gestión sería a cargo de los profesores. Incluso especificó que una persona que no se encuentre en una actividad pedagógica (como un exmaestro) no debe participar en los asuntos administrativos de una escuela. Una escuela Steiner entonces, no debería tener ni secretario ni contable que no sea un profesor ocupando un puesto, que tiene que liberar tiempo en su labor docente para gestionar las actividades contables y administrativas de su institución.

« La gestión de la docencia y la educación, de la que realmente nace toda la vida espiritual, debe confiarse a quienes educan y enseñan. Nada de lo que tenga una actividad en el Estado o en la economía debe interferir en la gestión o dirección de la educación. Cada maestro tiene que dedicarse a enseñar solo el tiempo que le permite ser también un administrador en su campo. Él se ocupará del aspecto administrativo, así como se ocupa de la educación y la enseñanza también. (…) – Ningún parlamento, ninguna personalidad – quién puede haber enseñado pero que ya no enseña – no puede tener la palabra ». (Rudolf Steiner, El problema social, Ed. EAR p. 12)

El servicio de limpieza y la cocina tampoco eran excepciones. A comienzo de siglo, la primera escuela Steiner funcionaba de esta manera, pero más tarde, la mayoría de ellas han aceptado incluir unos puestos de secretarias, contables o personal de limpieza, que sin embargo siempre están configurados de forma minimalista, dejando una carga de trabajo importante en manos de la comunidad docente. En un punto esencial, la mayoría de estas escuelas no traicionaron los principios del Maestro: no tienen ni director ni director de estudios. A lo sumo, a veces concedieron establecer un consejo de administración (« colegio interno ») compuesto por un número limitado de miembros. Pero esta gestión de las escuelas por personal no cualificado y no pagado por este trabajo, que se suma a su docencia, genera una lentitud en la toma de decisiones que es verdaderamente espantosa. Incluso a veces podemos hablar de « autismo del poder”: en lugar de lidiar con un problema, la junta escolar prefiere fingir que no existe, esperando que se resuelva solo. ¡En algunas escuelas, toda la comunidad docente a veces discute durante meses para determinar el color con el que se volverá a pintar un aula! Steiner habiendo ido hasta imponer la regla de la unanimidad frente a la de la mayoría, afirmando que el funcionamiento de una escuela tenía que ser republicano y no democrático, las discusiones a veces son infinitas. Esta regla dogmática causa estragos en este pequeño mundo donde pertenecer a un círculo de iniciados infla los egos. En decisiones tan simples como cambios horarios o reubicación de un taller, a veces asistí a interminables guerras de trincheras. Vi a una maestra de educación física romper a llorar ante lo absurdo de una decisión: después de haber luchado durante semanas para conseguir horarios en un gimnasio municipal, la comunidad docente le negó la modificación necesaria del horario, con el pretexto de que Steiner habría escrito en algún lugar que en ningún caso se debe colocar un curso deportivo antes que un curso teórico.

Esta constante ineficacia podría hacer sonreír, si no fuera la causa de una sobreinversión continua de los profesores en la gestión de su escuela. Algunas semanas particularmente cargadas, acababa sin volver a casa, durmiendo varios días seguidos en la enfermería. Sin embargo, el agotamiento físico y moral es parte de la lógica de encierro ya mencionada: resignado, desanimado, extenuado, los docentes Waldorf se vuelven tanto más serviles hacia una institución a la que han acabado sacrificando sus vidas y su energía.

Al final, el profesor está tan involucrado en esta famosa « vida escolar » que pronto dejará de tener vida personal. Si su cónyuge no adhiere a las concepciones y prácticas de la escuela, los colegas le hacen entender que probablemente no vive con el persona que necesita. Encuentra en compensación, a través de la escuela, una especie de nueva familia.

Por supuesto, esta vida aislada no deja de generar importantes problemas de comportamiento social. En estas escuelas, pude observar comportamientos colectivos de acoso de profesores contra uno de sus compañeros. Durante mis cuatro años de docencia, no menos de siete profesores fueron víctimas de depresión grave como resultado de estas prácticas persecutorias. Estas designaciones de chivos expiatorios participan en mi opinión de la lógica sectaria, porque su función es romper internamente individuos, que no comprenden lo que les está pasando, para transformarlos gradualmente en seres dóciles. En todas estas escuelas, se encuentra sórdidos relatos de maestros que de repente han sido objeto de acoso de distinta duración, por razones muy diferentes, pero a menudo infantiles. Estas prácticas abyectas se ven favorecidas por el hecho de que no exista estructuras sindicales en las escuelas Steiner-Waldorf, Rudolf Steiner siendo opositor a ellas en el plano ideológico. Además, la desconfianza hacia el derecho del « mundo exterior » hace que, muy a menudo, las propias víctimas no piensen en presentar una denuncia. Que sean « adoctrinadores » o adoctrinados, persecutor o perseguido, los maestros de escuela Steiner-Waldorf a menudo no se dan cuenta del sistema en el que están atrapados y comprometidos. Solo siguen una lógica que va más allá de ellos y la misma persona puede, a su vez, ser víctima y autor de estos actos de destrucción de las personas.

Por lo tanto, Es a esos profesores, que ya no tienen una vida personal o social, que no están más interesados en algo más que en la pedagogía Steiner-Waldorf y sus fundamentos, que se confía la educación de los alumnos. Entonces, ¿cómo fingir estar sorprendido de frecuentes derivas e historias sentimentales entre profesores y estudiantes, en un contexto en el que, además, se pone en valor la estrechez de las relaciones afectivas? Solamente La hipocresía y una estrategia de ocultación explican la ceguera de las autoridades dirigentes en este tema.



























Conclusión

Es fundamental enfatizar que todas las prácticas que acabo de describir no llevan de ninguna manera a un adoctrinamiento masivo de los estudiantes inmersos en este pedagogía. Pocos de ellos se convertirán, como yo, en miembros de la Sociedad Antroposófica. La mayoría solo estará imbuida de ideas a las que adherirán de forma más o menos consciente. En algunos, esto significará sólo una simpatía incondicional por las escuelas Steiner-Waldorf. Otros se irán a trabajar en el « movimiento antroposófico ». Solo unos pocos se convertirán en miembros de la Sociedad Antroposófica.

Pero los profesores Waldorf tienen toda una escolaridad para identificar aquellos que resultan ser los más receptivo a las ideas de la Antroposofía. Estos son dirigidos en el momento de la adolescencia, a menudo a través de un profesor con el que el contacto ya es más estrecho. Por mi parte, fue mi profesor de Historia-Geografía quien me dedicaba más tiempo después de clase, para profundizar ciertos elementos que no le era posible desarrollar frente a la clase. Recuerdo que hablamos de manera directa sobre temas como la Reencarnación, la Encarnación de Cristo, el principio ahrimaniano, etc. Los alumnos que no tienen esta afinidad potencial no se solicitan así. No se trata, de hecho, de reclutar elementos demasiado críticos, que podrían resultar peligrosos. Los profesores no dudarán, además, en mostrar abiertamente un menor interés, incluso un cierto desprecio, hacia estos jóvenes por su « falta de apertura ». Mi profesor de Historia-Geografía me confiaba un día que un compañero de clase, por serio y brillante que fuera, no había tenido más de 12/20 de promedio en el período sobre el « Fausto » debido a su resistencia obstinada hacia ciertas « ideas evolutivas ». Aunque no se diga abiertamente ni siempre se haga conscientemente, a veces se califica a los estudiantes de acuerdo con su grado de énfasis con la Antroposofía más que con su trabajo escolar, y pueden sentirse presionados por ello. Los que se rebelen tendrán que asumir el papel de malos estudiantes. A menudo se irán de la escuela ellos mismos antes del final de su escolaridad. Lo harán para escapar de esta presión silenciosa de los profesores, pero también a veces para escapar de la hostilidad de sus compañeros quienes, sintiendo la animosidad de sus maestros, se convierten en los retransmisores de esta desaprobación. Asimismo, en la escuela de Verrières-le-Buisson, estas humillaciones iban desde la simple burla, por ejemplo, por haberse atrevido a utilizar un vocabulario distinto al de la escuela, pasando por la cuarentena, hasta el acoso. No era raro que el patio de la escuela sea el escenario de « persecuciones » y « palizas » sistemáticas de ciertos alumnos que no encajaban lo suficiente en el molde Waldorf. Mi hermana, que estudiaba en la escuela hasta ingresar al liceo (~15 años), recuerda la pesadilla que representaba para ella el recreo, donde toda su clase la perseguía para acorralarla y golpearla. ¿Cómo los profesores, quiénes no podían ignorar los lugares donde se producían las palizas, nunca se llegaron a molestar en tener el recreo vigilado? Básicamente, ¿no convenía todo esto a sus “negocios”? El acoso verbal de los estudiantes incluso podía tener lugar durante la clase, presenciado por el profesor que no intervenía. Una vez, exasperada, mi hermana salió de la clase por su cuenta para mostrar que no tenía que someterse a tales abusos. Fue entonces cuando el maestro, sintiendo que esta vez las cosas habían, tal vez, ido demasiado lejos y corrían el riesgo de que se corra la voz, la alcanzó para pedirle que regresara a su lugar, ¡explicándole que tenía que seguir sufriendo el calvario estoicamente! Ahora estoy convencido de que, tolerado por el profesorado de estas escuelas, el acoso a quienes se resisten a la comunidad, sus formas de vida y su ideología, participa en la lógica del control sobre la conciencia de los niños.

Lo que quiero denunciar especialmente de estas escuelas, es la brecha entre la fachada de modernidad de una pedagogía a primera vista innovadora, respetuosa de la libertad y del desarrollo de los alumnos, y una realidad oculta de carácter medieval. Podríamos comparar estas escuelas, cuando las conocemos desde adentro, con verdaderos “monasterios pedagógicos”, donde la sumisión a una doctrina esotérica y el sometimiento en cuerpo y alma a la comunidad es la regla implícita para los profesores.

Deseo que mi testimonio permita a todos los que promueven incondicionalmente estas escuelas, periodistas o personalidades públicas, mostrar más prudencia en su discurso.

Que existan elementos positivos de desarrollo no quita el hecho de que estas escuelas son al mismo tiempo la cantera donde los antropósofos seleccionan desde la infancia los elementos los más receptivos a su visión del mundo y sus modos de funcionamiento, llevándolos luego en sus diferentes círculos, hasta el más cerrado de ellos: la Sociedad Antroposófica y su Escuela de la Ciencia del Espíritu. Esta selección siempre se hará a través relaciones emocionales privilegiadas, haciendo creer en una afinidad natural, pero forman parte de una política de reclutamiento. Por mi parte, tardé mucho en darme cuenta de que ese había sido el caso de mis vínculos personales con mis antiguos profesores.

Me gustaría hablar aquí de una « secta blanda », porque el adoctrinamiento sufrido allí es sutil y progresivo.

Pero constituye de igual manera un grave atentado a la libertad de conciencia de los niños. No se trata de un fenómeno irrelevante, porque la Sociedad Antroposófica es tan dogmática y cerrada sobre si misma que solo una contribución de individuos que han sido de alguna manera pre-formateados permite todavía una renovación de sus miembros. Sin los estudiantes de las escuelas Steiner-Waldorf, probablemente se reduciría a un puñado de individuos.

Creo que, sin el apoyo de la Educación Nacional, es poco probable que las escuelas Steiner-Waldorf puedan aguantar, económica y socialmente hablando: la brecha cada vez mayor que se crea naturalmente entre sus prácticas y sus ideas, por un lado, la realidad del mundo actual por otro lado debería conducir a su extinción natural.

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